Las decisiones que marcan un proyecto de interiorismo antes de que empiece la obra
Cuando pensamos en un proyecto de interiorismo solemos imaginar planos, materiales, mobiliario o la elección de los colores. Sin embargo, gran parte del trabajo comienza mucho antes.
Antes de definir un estilo, seleccionar un revestimiento o decidir dónde irá el sofá, existe una fase de análisis que condicionará todas las decisiones posteriores.
Es precisamente ese trabajo previo el que permite que una vivienda no solo resulte bonita, sino que funcione con naturalidad y responda a la forma de vivir de quienes la habitan.
Cada vivienda tiene una manera distinta de relacionarse con la luz
Uno de los primeros aspectos que analizamos en cualquier proyecto es la orientación.
No recibe la misma luz una vivienda orientada al norte que otra con grandes ventanales hacia el sur. Tampoco se comportan igual los materiales dependiendo de la hora del día.
Por eso, antes de elegir un color para las paredes o un pavimento, estudiamos cómo entra la luz natural en cada estancia.
Una misma pintura puede parecer cálida por la mañana y completamente distinta al atardecer. Lo mismo ocurre con la madera, la piedra o los textiles.
Cuando estas decisiones se toman teniendo en cuenta la iluminación, el resultado se percibe mucho más equilibrado.
Los materiales no solo se eligen por su estética
En interiorismo, un material debe responder a muchas más cuestiones que su apariencia.
➡️¿Cómo envejece con el paso del tiempo?
➡️ ¿Necesita mucho mantenimiento?
➡️¿Cómo cambia cuando recibe luz natural?
➡️¿Qué sensación transmite al tacto?
La elección de una madera, una piedra natural o un porcelánico influye directamente en la experiencia diaria de quienes utilizan ese espacio.
Por eso buscamos materiales que mantengan su belleza con el paso de los años y que dialoguen entre sí de manera coherente.
La continuidad hace que una vivienda se sienta más amplia
Uno de los recursos más utilizados en nuestros proyectos consiste en crear continuidad visual.
No significa utilizar exactamente los mismos materiales en todas las estancias, sino construir un hilo conductor que permita recorrer la vivienda con naturalidad.
Repetir determinados acabados, mantener una misma gama cromática o utilizar una misma madera en distintos espacios ayuda a que la casa se perciba como un conjunto.
El resultado es una sensación de mayor amplitud, calma y equilibrio.
Antes que el estilo, están las proporciones
Una vivienda puede tener muebles de gran calidad y, aun así, no funcionar.
En muchas ocasiones el problema no está en las piezas elegidas, sino en sus dimensiones.
Las proporciones determinan la circulación, la comodidad y la forma en la que percibimos un espacio.
Por eso, antes de seleccionar cualquier elemento, estudiamos cómo se relacionará con el resto de la estancia y con las personas que la utilizarán.
Diseñar también consiste en saber cuánto espacio dejar libre.
Un buen proyecto empieza mucho antes de elegir los muebles
El mobiliario, la decoración y los textiles son la parte más visible de un proyecto, pero nunca deberían ser el punto de partida.
Las mejores viviendas no son necesariamente las que incorporan más elementos, sino aquellas en las que cada decisión responde a una intención.
Cuando la luz, los materiales, las proporciones y la distribución trabajan en la misma dirección, el espacio se siente cómodo sin necesidad de explicar por qué.
Y esa es precisamente la diferencia entre decorar una casa y diseñarla.
En Kensho Estudio diseñamos espacios pensados para durar
Cada proyecto es diferente porque cada forma de vivir también lo es.
Por eso dedicamos tiempo a estudiar el espacio, comprender las necesidades de cada cliente y tomar decisiones que seguirán teniendo sentido dentro de muchos años.
Creemos que el buen interiorismo no responde únicamente a las tendencias. Responde a las personas.